Siempre quise ser mamá, pero creo que sinceramente nací para ser mamá de niñas. Y aunque no voy a entrar a explicar por qué las mujeres estamos en desventaja en ciertas cosas con respecto a los hombres, lo que realmente me preocupa o me motiva es educar y criar niñas fuertes y felices.

¿Pero por qué quiero criar niñas fuertes?

Es simple, las niñas fuertes se convierten en mujeres fuertes que  crecen sintiéndose seguras de sí mismas, y  a pesar de los momentos de inseguridad, tienen una actitud positiva sobre ellas mismas y sobre la vida. Lo sé, porque yo me siento una mujer fuerte, y la mayoría del tiempo me siento así.

Aún así, educar y criar niñas fuertes, seguras y felices, creo que no es una tarea fácil para nadie y hablo de niñas porque hablo desde mi experiencia, pero cualquier mamá de varones creo que pensará lo mismo, no es tarea fácil y es un trabajo de cada día, de equipo, de padres con pensamientos alineados, que solo desean que sus hij@s sean todo lo que quieran ser y más.

Algunas de las cosas que hago para criar niñas fuertes…y felices son éstas…

Nunca hablo de gorda o flaca…

Reforzamos la idea de quererte y cuidarte a ti mismo. En casa hablamos de cuerpos atléticos y fuertes, de estar saludable, de cuidarse para sentirse bien y tener fuerza para correr o ser flexible para subirse a la atalaya más alta del parque.  Nunca me refiero a mi misma como pasada de peso, ni hablo de si tengo kilos de más (que los tengo). Les digo que me encanta hacer ejercicio y que me siento tan bien cuándo lo hago. Quito de mi boca cualquier expresión negativa sobre mi cuerpo, nadie se pone a dieta en casa (esto es real), solo comemos mejor y les explico que no tienen que referirse a nadie como “gordo”.

Una vez en unos deberes del colegio Carlota tenía que explicar cosas de su cuerpo, y no se por qué, ella escribió que era “un poco gordita”. Esto me sorprendió tanto porque primero no lo es, y segundo por no usamos estas palabras, que no pude evitar preguntarle por qué había escrito eso, ella no me dijo nada específico sobre ese sentimiento pero la animé a mirarse al espejo y a decirme cosas positivas sobre su cuerpo, después yo le expliqué lo que veía en ella…Una niña fuerte, que hace deportes, flexible y valiente, y le dije entre risas le dije que mi único trabajo en la vida sería que ella se gustara por completo. Eso le hizo gracia y aunque nunca más volvimos a hablar de esos deberes, si le preguntas ahora mismo cómo es su cuerpo, dice sonriente: deportista y bailarín.

Las animo a resolver sus problemas ellas  mismas

Dentro de lo razonable según la edad (Carlota tiene 7 y Fedora 4), las animo a que resuelvan sus cosas…Cosas tan sencillas como encontrar los zapatos que se quieren poner, explicar a la maestra que dejaron los deberes olvidados en lugar de pedir en el grupo de madres que me digan lo que tienen que hacer o que solucione un problema con un amiguito en lugar de acudir a mi para que por ejemplo,  le pida a ese amiguito que le deje el sitio en el parque. Preguntarles cómo pueden arreglar determinado problema, o qué me digan cómo puedo ayudarles, creo que son pequeños detalles para construir esa confianza que necesitan ellas en si mismas.

Las niñas fuertes expresan sus emociones

Confieso que esta parte es una de las que más trabajo nos da a todos. Hay una fina línea entre expresar tus emociones,  hacer una pataleta o berrinche (y no me refiero a los de los terribles dos), y que todo termine mal. Por eso, cuando me dicen que algo no les gusta (comida, esperar en una fila, ducharse, acompañarme a algún lugar, estar aburridas, etc.),  les explico que está muy bien que expresen lo que sienten, unas veces empatizo con ellas  diciéndole que yo me he sentido igual en determinado momento y seguidamente les doy las razones por las que eso que no quieren hacer no se puede cambiar o ser diferente.

La igualdad comienza en casa

Alguna vez me he visto explicando por qué lavar la ropa de ellas no es mi obligación o por qué papá hace menos que yo algunas veces. Y la respuesta es simple, y nada tiene que ver con ser mujer o ser hombre: “mi trabajo me permite estar más tiempo con ustedes y en casa, mientras que papá solo puede ver pacientes en la clínica”. Pero como aprenden más con el ejemplo que con otra cosa, en casa ven como los dos tenemos las mismas capacidades para hacer las labores de casa y nos ven haciéndolas.

Hablamos del sexismo

Nuevamente con palabras adecuadas para su edad, les explico que no hay cosas de chicas o de chicos, que les puede gustar el azul más oscuro o el rosa más chicle, que jugar con coches o con muñecas está bien si es con lo que quieren jugar, y a raíz del día de la Mujer este año, cuando Carlota me explicó la historia de ‘esa chica que quería trabajar y la gente se burlaba de ella’, le expliqué que solo ella puede ser lo que quiera ser -como esa chica- y nadie tiene que decirte lo contrario.

Respetamos sus intereses

De pequeña crecí rodeada de varones, y muy pronto descubrí que no me gustaba hacer esas cosas de chicas solamente, me gustaba salir en bici y meterme por caminos de tierra con ellos. Explorar casas abandonadas, y muchas cosas más y tengo que decir que era la única niña del grupo y eso no me hacía menos. Ni siquiera era la más débil, la menos fuerte o la más lenta así que nunca me sentí menos por ser chica cuando jugaba solo con chicos. Lo que si recuerdo es como alguna vez le decían a mi mamá que yo parecía un niño porque me pasaba el día con niños. Por suerte mi mamá nunca vio nada malo en eso y supo entender que a mi los juegos de las niñas de esa edad (unos 7 u 8 años) me parecían aburridos.

Con Carlota y Fedora he intentando hacer lo mismo, mi idea era apoyarlas en jugar con lo que ellas quisieran, pero me salieron las niñas más rosa del planeta. Aún así, no saben la felicidad que me dio la vez que Fedora pidió un coche por Navidad y justo eso le trajo Santa, un set  de Megablocks con coches y pista incluida. También les muestro ropa de chicos cuando vamos a comprar ropa y alguna vez hemos pillado alguna camiseta, vaquero o pijama de motos porque es lo que han querido. Sus deportes favoritos ahora son gimnasia y ballet, pero no descarto que un día quieran jugar futbol o basquet como yo.

Violencia cero

Este es un tema delicado, y quizás del que hablo con miedo por el tema del bullying (ver post sobre el bullying) o la violencia de género. Siempre les explico a las dos, que solo ellas pueden cuidar su cuerpo, y  nadie por nada del mundo tiene el derecho de hacerles daño. Que ni jugando, está permitido hacer daño a nadie.

 

¿Qué te han parecido estas cosas que hago para criar niñas fuertes?

Te animas a contarme qué haces tu para criarlos fuertes y felices.

 

 

CRIAR NIÑAS FUERTES Y FELICESCRIAR NIÑAS FUERTES Y FELICESCRIAR NIÑAS FUERTES Y FELICESCRIAR NIÑAS FUERTES Y FELICESCRIAR NIÑAS FUERTES Y FELICES

 

Un besito y nos vemos como siempre en mi lugar favorito para compartir contigo… en las Redes Sociales

Facebook – Twitter – Instagram 


Los  looks completos de Carlota y Fedora son de Vertbaudet

Te gustará leer

Trackbacks for this post

  1. No tengo hijos e igual sigo a mamás blogueras o instagrammers  | Noticias de Aleteia

Leave a Reply